Este artículo publicado en la edición 29 correspondiente a septiembre-agosto 2013 de la revista de AMCHAM-DR, fue un anticipo del seminario organizado por el Comité TIC de la AMCHAMDR sobre los retos del emprendedurismo innovador en la República Dominicana en el que expusieron los señores Osvaldo Larancuent (abriendo el evento con el tema El Emprendimiento Innovador), Guillermo Van Der Linde (en el tema El Emprendimiento y la Universidad), Paola Santana (presentando su innovador proyecto Matternet). Para cerrar el seminario se presentó un panel de discusión en el que participaron también Frederic Eman-Zade y Orlando Pérez Ritchiez.
Desde hace
unos años la comunidad académica ha dado seguimiento al tema del emprendurismo
en nuestro país. En el año 2007 la PUCMM desarrolló el primer
estudio local en coordinación con la red de Monitoreo Global de Emprendedurismo
(GEM, por sus siglas en inglés). Financiada
por diferentes organizaciones del sector público y privado, el estudio GEM fue
realizado obteniéndose como resultado el índice de medición de actividad
emprendedora (TEA, de sus siglas en inglés).
Del mismo resultó que los dominicanos,
con una TEA de 16.75%, ocupan la quinta
posición a nivel mundial en actividades emprendedoras; debajo de Tailandia
(26.9%), Perú (25.9%), Venezuela (22.7%) y Colombia (20.2%). El
estudio anual se viene realizando desde hace unos años en más de 42 países de
Europa, Asia y América que han alcanzado diferentes niveles de desarrollo.
Curiosos, invitamos
al profesor Guillermo Van Der Linde, líder del estudio GEM en su rol como
decano de la PUCMM, para que contextualice el significado de estos resultados, en
el marco del Comité TIC: “Significa que los dominicanos somos más
activos a la hora de crear negocios, incluso que China (14.5%), Brasil (12.7%), EE.UU. (12.0%), entre otros. Asimismo, como generador de empleos el estudio
arrojó que ocupamos el décimo lugar debajo de China, Colombia, Emiratos Árabes,
Hong Kong, Islandia, Argentina y Perú.”.
La palabra emprendedurismo
o emprendurismo, es un neologismo que nos llega de la palabra del inglesa entrepreneurship o de la francesa entreprendre; y se refiere a la creación
de negocios innovadores, usualmente con alto niveles de riesgo, que de tener
éxito lanzan nuevos productos o servicios, que reducen drásticamente los costos
de producción, creando incluso nuevos mercados. Admitimos que el uso de la palabra innovadores en esta definición es
controversial, dada su connotación más aspiracional que real.
Según Van
Der Linde “el indicador es una radiografía que muestra, en cada nación, el
grado de innovación, escolaridad; la sostenibilidad de los proyectos, las
preferencias de género, la actividad a la que se dedican, entre otros. En el caso dominicano, los resultados revelan
que nuestros emprendedores tienen bajos niveles de escolaridad e innovación (79.7%). Dedicándose principalmente a actividades
como el comercio, de bajo valor agregado; actividad a la que se dedican por
necesidad, y que por otro lado tienen un impacto positivo en el auto-empleo
(59%), incrementando sus ingresos permitiéndoles sostener sus familias”.
Invitamos
también a INTEC quienes han creado un Centro de Emprendedurismo, para conocer
sus experiencias. La directora, Dra. Anne
Sophie Tejeda, nos informó: “Los estudiantes que ingresan pasan por talleres
para capacitarlos en pensamiento creativo e innovador, de hecho en el marco de
sus carreras se les solicita presentar proyectos innovadores; aunque tenemos el
reto de que les den continuidad más allá de las calificaciones obtenidas. También nos hemos afiliado a programas
internacionales como Start-Up Weekend,
que por cierto se desarrolla en agosto, que permiten incubar y estructurar
ideas en un fin de semana, que pueden tener un alto potencial, abierto a quién
esté interesado y a muy bajo precio. Nuestra experiencia muchos de estos proyectos tienen
potencial de ser patentizados, aunque no brindamos este servicio; por ello
planeamos la creación de una bolsa de patentes, registrados en co-autoría con
los estudiantes que los estructuren”.
Van Der
Linde nos dejó la siguiente reflexión: “Yo estuve en Brasil hace dos décadas y
ya tenían implementado programas de emprendurismo e innovación mucho más
avanzados de lo que hoy tenemos en nuestro país. Los resultados son evidentes: todos están
impresionados con el crecimiento de Brasil denominándolo milagro económico. Este tipo
de estudios tiene un alto impacto en la nación: académico para analizar qué
están haciendo nuestros emprendedores; para el diseño de políticas públicas que
mejoren su desempeño; tipo de recursos económicos y en qué estadio de desarrollo
los necesitan. Pero el costo del
estudio es insostenible, y el apoyo financiero es minúsculo para el seguimiento
anual que merece”.
Preguntas
pendientes, a responder en próximas entregas son: ¿qué políticas públicas han
sido diseñadas para apoyar el emprendedurismo?
¿Cómo debe presentarse el proyecto para ser financiable? ¿Qué es el
capital semilla? ¿Quiénes son los
inversionistas ángeles y dónde están?
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