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viernes, 6 de diciembre de 2013

Librerías - Oportunidades de innovación y trascendencia


El contacto con la lectura de todo joven está vinculado muchas veces a los estímulos de los padres.   En mi caso particular mi padre compraba con frecuencia libros de poesías, cuentos o paquitos (historietas o "comics", ilustradas, de edición contínua, publicas con frecuencias y de bajo costo).   El lugar natural para conseguirlos eran las librerías.

A decir verdad mis padres tenían una modesta librería en San Pedro de Macorís, en la que recibían con frecuencia revistas principalmente.   También vendías libros de entretenimiento.  Claro que lo supe años después, pues yo apenas era un lactante.   Las descubrí luego de mudarnos a la capital, en esas andanzas traviesas de los jóvenes entre cajas ocultas en espacios discretos, que como avaros descubridores de tesoros, tirábamos al aire, hasta que ocurría el real descubrimiento de este desorden por nuestros progenitores.  Y en el proceso, aquellos que sufrimos de alergias, tener la oportunidad de sentir el pecho apretado, las narices picantes, las mucosidades fluyentes por tanto polvo, conjunción de olores y texturas.   En fin, es la historia de una librería que aunque fue real, más lo estaba en mi imaginación.   Quizás no fue un negocio en sí, sino oportunidad para aprovechar el flujo humano y compras casuales, pero no resultó.

Desde aquella época de principios de los 70s hacia nuestros días, he tenido la oportunidad de visitar unas que otras librerías, muchas de las cuales se quedaron ancladas en el pasado, pues a final de cuentas, lo que vendían eran libros.   Sin embargo, en muchas de ellas se desarrollaron peñas, donde uno podía encontrarse a los amantes de la lectura, discutir o compartir puntos de vistas sobre el tema leído, hasta escuchar uno que otro poema, algún aforismo sentencioso o irónico, que eran deleite de los contertulios.   Siento melancolía en estos días de algunos de esos lugares, más por la dinámica humana y social que se tejía, que por el negocio en sí.   Vistos en retrospectiva, eran clubes, redes sociales.

En su esencia, eran negocios de ventas de libros.    Como es obvio los libros generaban un beneficio, pero la velocidad de venta estaba asociada a los comentarios sobre los libros, que la gente escuchara hablar de ellos y hasta sobresalgan ellos mismos por alguna noticia indiscreta que los hiciera famosos, algún descubrimiento trascendente, alguna explicación extraordinaria, o por ser libro de texto de alguna materia.

Lo interesante de esta transición en la venta de libros hacia la comunidad de lectores, es que transcendió el negocio mismo y se convirtió en un punto de enriquecimiento cultural.  Sin embargo competir con los precios de la vida actual, mantener empleados, local, negocios y además espacios para acoger estos eventos tiende a ser costoso, a menos que cambie el modelo del negocio, es decir la fuente y forma de los ingresos.   El flujo depende cada vez menos del valor directo del libro físico, sino a través de otros conceptos que el empresario debe comprender, para agregar valor y satisfacer la demanda, allí donde es requerida.   Es lo que ha ocurrido con librerías modernas, que han invertido en la creación de estos espacios de lecturas, música, cafeterías, servicios a domicilios, catálogos on-line, y hasta servicios de publicación (recientemente se lanzó un servicio web Lilly para publicar libros a demanda, ya sea en formato electrónico o físico; en adición a Amazon, Barnes & Nobles y otros).

Muchos se resisten a ver los libros convertirse en puntos de luz con colores dentro de una pantalla táctil,  con la apariencia de estar foliado, ilustrado y laminado -una simulación perfecta- que tan bien emulan las tabletas, kindles o nooks de nuestros tiempos.   De repente con estos avances, nos enfrentamos a una nueva realidad, y es la de descargar, sin tener que recorrer calles, entrar y salir de locales, comparar precios o la calidad de la presentación, el libro de nuestros deseos no importa el idioma, edición dado lo accesibles que resultan.

Así tantas ventajas en relación al libro agregan un valor extraordinario,  sirviendo con el doble propósito de defensa contra los críticos al avance como brindarme la capacidad de tener mi biblioteca en mi mano.    Y es que recibir en mi ubicuo dispositivo los libros que necesito, tener capacidad para leerlos a pleno día, o en la oscuridad de nuestras noches de sueño, ajustando el tamaño de las letras, e incluso con capacidad para que la voz interior del libro nos lea estas historias, es extraordinario.  Otro elemento interesante para los que anhelan también las peñas, es que siempre podrán existir en otros entornos pues es un tema humano no necesariamente comercial, así como los servicios de recomendaciones de lecturas, las cuales están tan llenas de opiniones diversas que oscilan entre las básicas impresiones de un novato lector por un lado y por el otro los enjundiosos análisis extendiéndose en detalles técnicos de formas, fondo o virtuosismo literario.

Las innovaciones en la digitalización y las facilidades para acceder a los medios contribuirán de forma decisiva a la expansión del conocimiento e incluso a nuevas formas de acceder al mismo, fuera del lenguaje mismo.   La capacidad para acceder a YouTube y encontrar allí las explicaciones de los más diversos temas de nuestro interés, rompe los esquemas tradicionales de buscar un tutor o profesor para ser instruidos en estos temas.   Las oportunidades para desarrollar una educación autodidacta es simplemente impresionante.   El libro de texto que tanto se requiere, bien podría distribuirse muy por debajo del costo, sin estar sometidos al estrés de la oferta y la demanda para definir su precio.   Ya no serían bienes tangibles ni físicos, sino que su desarrollo fluiría de forma natural entre equipos y tabletas.   Los profesores son cada vez más cuestionados por los diferentes alumnos por explicaciones que ya de por sí, a la distancia de un "gugleo" están en capacidad de detectar las sutiles desviaciones, pues la ignorancia no dependerá de nuestra mente, sino de las controversias surgidas entre los diferentes buscadores de cuál es la correcta.

Cuesta creerlo, pero hay algunas curiosidades, tan profundas pero tan poco inteligibles a nuestros ojos, que a pesar de tomar siglos para presentarse, resplandecen de repente con claritud meridiana, ya gracias al avance del tiempo, ya de nuestras experiencias, ya de nuestras conciencias, ya de nuestro conocimiento.   Es el caso de los mitos, que tantas curiosidades e interrogantes generan, pero particularmente algunos asociados por el conocimiento y los obstáculos para recibirlos.   Citaré uno particular publicado en el Fedro de Platón (427-347 A.C.), es la historia de cómo el rey de Egipto Thamus había invitado al dios Theuth a presentarle sus invenciones, entre las que se encontraban: los números, artes, el cálculo, la astronomía y la escritura.  Para Thamus las invenciones tenían sus ventajas aunque también inconvenientes, lo que les daba una dualidad que le gustaba discutir:

Thamus entonces le preguntó qué utilidad tenía cada una de las artes o invenciones, y a medida que su inventor las explicaba, según le parecía que lo que se decía estaba bien o mal, lo censuraba o lo elogiaba.  Así fueron muchas según se dice, las observaciones que, en ambos sentidos, hizo Thamus a Theuth sobre cada una de las artes, y sería muy largo exponerlas.   Pero cuando llegó a los caracteres de la escritura:  "Este conocimiento, ¡Oh rey! - dijo Theuth -, hará más sabios a los egipcios y con él vigorizará su memoria:  es el elixir de la memoria y de la sabiduría lo que con él se ha descubierto".  Pero el rey respondió: "¡Oh ingeniosísimo Theuth!  Una cosa es ser capaz de engendrar un arte, y otra ser capaz de comprender qué daño o provecho encierra para los que de ella han de servirse, y así tú, que eres el padre de los caracteres de la escritura, por benevolencia hacia ellos, les has atribuido facultades contrarias a las que poseen.  Esto, en efecto, producirá en el alma de los que lo aprendan el olvido por el descuido de la memoria, ya que, fiándose a la escritura, recordarán de un modo externo, valiéndose de caracteres ajenos; no desde su propio interior y de por sí.  No es, pues, el elixir de la memoria, sino el de la rememoración, lo que has encontrado.  Es la apariencia de la sabiduría, no su verdad, lo que procuras a tus alumnos; porque, una vez que hayas hecho de ellos eruditos sin verdadera instrucción, parecerán jueces entendidos en muchas cosas no entendiendo nada en la mayoría: de los casos, y su compañía será difícil de soportar, porque se habrán convertido en sabios en su propia opinión en lugar de sabios.".

Esta historia tiene muchas verdades, y sería muy suspicaz de nuestra parte suponer que algunos elementos del sistema educativo de nuestros tiempos consideran las bondades de dicha historia como forma de justificar la permanencia de nuestra actual situación.  Sin embargo, en nuestros tiempos, cada mente genera su propia interpretación de lo que lee, escucha y observa con relativa libertad, aunque no se expresa de forma manifiesta, se mantienen circulando en nuestra sangre, nuestra consciencia.    Y cuándo a esto se suman los hechos, las opiniones y los testimonios la verdad está cada vez más cercana de la realidad, y dejamos atrás el mito, la leyenda, la fábula, la anécdota.   La explosión es inminente, el cambio inexorable, usualmente para bien... es lo que ha llegado a conocerse como la Creatividad Destructiva que nos permitirá salir de este mareante círculo vicioso de podredumbre y entrar hacia un estimulante círculo virtuoso, que nos conducirá hacia nuevos horizontes.

Es lugar común, muy humano, confundir los medios con el fin.  Quizás nos aferremos a ese medio, aunque provoque nostalgias, melaconlías, la sensación aterrante del pasado, sin ver lo que realmente está ocurriendo.    De hecho desearíamos, que si el sacrificio es la desaparición física del libro, de las librerías, bibliotecas pero claro, acompañado también de mayor acceso a la lectura en su forma electrónica, mayor formación autodidacta o a distancia, una explosión masiva en la búsqueda y encuentro del conocimiento, entonces valdría la pena.  Pues tendríamos el capital humano requerido para lograr el desarrollo de nuestro propio modelo de desarrollo en esta Era que vivimos, la Era del Conocimiento.  Resultando en una sociedad más tecnócrata y comprometida, menos ignorante y fabuladora.


miércoles, 30 de octubre de 2013

Los modelo de negocios: retos, innovación y cambio

En nuestra época nos enfrentamos a obstáculos cada vez más retadores, para ser exitosos en los emprendimientos que realizamos, o para garantizar mantener la senda de crecimiento en el logro de nuestras metas.

Cuando los obstáculos comienzan a incrementarse, ya sea porque no estamos logrando con la misma facilidad que demanden nuestros productos o servicios; ya porque nuestra ventaja pasada, asegurada por mejores precios, ha desaparecido pues la competencia los ha igualado e incluso muchas veces los mejora; ya porque las innovaciones tecnológicas han lanzado productos que superan la calidad, permitiéndoles incluso ofrecerlos no solo a mejor precio, sino con mucho mayor rentabilidad y volumen de ingresos; ya porque nos hemos quedado atrás con nuestra oferta, por falta de capital, personal innovador y la ausencia de productos atractivos... en fin, ya sea por alguno, todos u otros factores, estamos en un momento crítico en el que tenemos que tomar decisiones para cambiar nuestro modelo de negocios o servicios.

Para muchos es conocida la famosa expresión schumpeteriana "Destrucción Creativa", del economista austríaco Joseph Schumpeter (1883-1950) para referirse a la esencia misma del capitalismo como fuerza dinámica, no estática, y por tanto fuente del emprendurismo, la innovación y evolución de nuestra economía.  

Sin embargo, es oportuno señalar el famoso Teorema de Coase, que le valió al recién fallecido abogado Ronald Coase (1910-2013) el premio Nóbel de Economía en 1991, quién formuló en el año 1960 en un artículo The problem of the social cost (El problema del costo social),  ya planteado en 1937 en The Nature of the Firm (Naturaleza de las Empresas, las bases del Análisis Económico del Derecho.   Trataré de sintetizarlo en castellano: las patentes pierden valor en la medida en que cada vez mayor competidores participan y desarrollan el producto, hasta un punto en que al propietario y a la sociedad le sale mucho más costoso reclamar el pago por su uso, en comparación con lo que recibirá.   De este se deriva que en un mercado competitivo, los costos de transacción para el intercambio económico tienden a cero.

Si utilizáramos un ejemplo y dijéramos que tenemos un proveedor de cocos que tiene los precios más bajos del mercado pero lo entrega entero, y con el tiempo encontráramos otro incluso más costoso pero que entrega el agua y la corteza preparados como un producto terminado, el costo de cambiar de un proveedor a otro tendería a cero, por los ahorros que se derivan del cambio.    De esta forma, siempre habrá oportunidad de conseguir precios más bajos, en un mercado competitivo y dinámico ya sea por la terminación que brinda al servicio, la puntualidad, responsabilidad y forma en que se ofrece.   Y esto no se detiene, sino que evoluciona, en la medida en que nuevas ideas, tecnologías y gustos entran al mercado.

Por ello las señales de pérdidas de mercado en las empresas, están en función de una reducción de la demanda de sus productos, generando menos ingreso, y por tanto a reducir también los pedidos a sus suplidores.   Es el momento en que las empresas requieren realizar un análisis de su modelo de negocios.

Con el tiempo han evolucionado diferentes herramientas para realizar un análisis crítico sobre el modelo de las empresas, pero me parece fácil de aplicar el famoso Lienzo de Modelo de Negocios (Business Model Canvas) desarrollado por Alexander Osterwalder en el exitoso libro Business Model Generation del mismo nombre.    La idea está inspirada en el libro La Estrategia del Océano Azul de los autores Chan Kim y Renée Maubourgne, y el lienzo estratégico que proponen.

Básicamente Osterwalder, utilizando el Lienzo del Modelo de Negocios plantea nueve bloques para analizar todo negocio, e identificar oportunidades para mejorar innovar, reduciendo sus costos de forma eficiente.    El enfoque planteado en su libro brinda herramientas de análisis, y casos de ejemplo, que permiten redescubrir las fuentes de ingresos, costos, oferta de valor, los canales de servicios, la relación con los clientes, los segmentos de clientes a los que va dirigida la oferta, la infraestructura y los recursos claves sobre la que se apoya, así como los aliados estratégicos.   De esta forma intuitiva, presenta también herramientas para diseñar mejoras que lleven a innovar el modelo y por tanto tener mayores oportunidades en el marco.



Esta metodología va cobrando mayor vigencia en los centros académicos que promueven el emprendurismo (escojan la opción que más gusten: emprendedurismo, empresarialismo, entrepreneurship), la innovación y el cambio como forma de retar los tradicionales modelos de negocios o servicios condenados a reducir su fuerza de mercado, en la medida en que la tecnología y nuevos canales apalancan mayores ventajas competitivas en nuestro entorno.

Las estrategias que se adoptan para reducir costos, e incluso mejorar la calidad, incluyen la contratación de terceros (tercerización o outsourcing) para eliminar departamentos o reducir la velocidad en que se lanzan productos al mercado (time-to-market).